"Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella."
José Ortega y Gasset
Por: Francisco Zambrano
Nunca tuve que luchar por el amor... el siempre estuvo allí...
La promesa de encontrarlo estaba cerca. La certeza de avistarlo era próxima. Uno nunca sabe lo que tiene hasta que...
Un domingo de agosto, fría mañana, una rutina más. La reunión esta a punto de empezar...
- Mamá, mamá, ¿has visto mi maleta?
Ella como siempre hablando con una y otra persona; conociendo a fondo su servicio… era sencillo de adivinar.
- ¡Como le parece!, y es que a el papá no le gusta que vengamos acá los domingos...
- Ah, mire sumercé, le presento a mi hijo Francisco... Francisquito, saluda a la Señora Emperatriz...
- Mucho gusto Francisquito, y le presento a mi hija… Andreita… ¿donde esta que se me hizo? - dibujando una pequeña sonrisa mientras la buscaba con su mirada.
- Ay si, saluda a la hija de la Señora, Andreita, ellas están comenzando a asistir...
- Salude mi amor… ¡Andreita, saluda!
Andrea Paola... Andreita... una descarga de emociones y sentimientos recorrieron mi cuerpo en un instante. Andrea se encontraba detrás de esta robusta y enorme señora, y lentamente fue apareciendo de espaldas a ella hasta quedar frente a mí.
10 años... tan solo teníamos 10 años... era justo que el amor se apareciera tan pronto... era normal que fuera de esta forma... estreche su mano, cual niño índigo puede relacionarse con sus semejantes, cual adulto se relacionaría con cualquier otra persona.
Su mano suave y blanca, me estaba diciendo algo desde ese momento. Sus grandes ojos fijos se conectaron a mi sorprendida alma. Creo que ella sabia muy bien lo que buscaba. Ese mágico momento lo guardo hasta el día de hoy... no he podido olvidarlo...
Todo lo que paso ha quedado bien guardado desde aquel instante. Por primera vez el horóscopo había acertado; ese día estaba escrito en el cielo. Su rostro limpio y blanco como la nieve, su sonrisa sincera y nerviosa, su hermoso cuerpo, su cabello castaño y listo, claro. Era ella. Era...
Uno nunca planea las cosas, nunca planeas tu vida... a los 10 años jamás pensarías que una emoción como esta pudiese aparecer.
Estaba en la transición de las nuevas generaciones, de aquellas en que las cosas se dan hoy y en este momento, en donde el mañana no existe. Y me encontraba también entre la del: todo tiene su tiempo, cada día tiene su propio afán... hay tiempo para nacer y tiempo para morir, tiempo para odiar y tiempo para amar...
Y por alguna tonta razón del destino... comencé a pensar...
Un domingo.... otro y otro mas... la iglesia nunca había sido para mi tan atractiva.
La timidez de cualquiera a esa edad afloró. Era la mas linda de mi clase dominical... todos estaban tras ella... y quien soy yo para interesarle...
Nuestras “citas” dominicales continuaron... en secreto... en lo oculto... nadie mas lo sabia, ella y yo.
Al principio nunca hable con ella, todo lo dejaba a las miradas, estas concentran un gran poder, en donde ella hasta el día de hoy mantiene el liderato. Mudo, inmerso en mis pensamientos, era hermoso verla caminar, hablar, sonreír... ¿noviazgo?, no... aun no... éramos pequeños... y mi ambición por el futuro pudo mas que gastarlo en el presente. Andrea... Paola... su nombre comenzaba a zumbar en mis oídos entre semana.
Su rostro claro... aparecía frente a mi como si estuviese llamándome... un grito desesperado por encontrarnos fue creciendo día a día.
¿En realidad este es el poder del amor? - Me preguntaba a los 11 años, y comparaba mi situación interna con los jóvenes mayores de mi colegio... de mi iglesia... No era necesario preguntar por algo que ya sabía, por algo que me dirían inmediatamente. Una buena edad para tener novia quedaba apuntando hacia los 18 a 20 años... aun faltaba mucho tiempo... ¿estaría dispuesto a esperar tal magnitud de tiempo? ... ¡si!
Los tormentos acerca de mi relación con una niña de 12 años habían desaparecido, Paola y yo éramos buenos amigos y el corazón no dejaba de palpitar.
Todo, todo pasaba por la razón. Dios, ¿porque debo masticar por allí mis pensamientos? ¿Porque mis emociones fueron a ese triturador? ¿Era para mí? Los domingos comenzaron a avanzar y las fechas límites estaban por vencerse. Ya era obvio, todos lo sabían, me animaban a dar el paso, era el tiempo... era ahora o nunca...
Ese domingo... ese domingo... ¡ese era el domingo!
Las clases habían terminado a eso de la 1 de la tarde. La Escuela se encontraba a una cuadra de distancia de la reunión dominical de los adultos. Por alguna extraña razón que no quería admitir la casa había quedado sola. El vacío se acrecentaba en mi estomago, tal como el pasar de los segundos.
- Cielo me dijo que tenias algo muy importante que decirme... – Paola sabia muy bien que era lo que yo iba a decirle; que era lo que tenia que decirle.
- Ah si claro... vamos al patio... sigue – ¿Alguien esta verdaderamente interesada en mí? ¿Es real esto? Mi incredulidad reino desde ese día... comenzó su reinado en un momento en que la verdad debía tomarlo.
- ¿Que ibas a decirme? - Me sonrió con sus ojos, me miro con sus labios, me escuchaba con su pecho... todo estaba escrito... el guión estaba hecho... pero...
- Ah... si... si... claro – Una pausa... era una pausa... y ahora se había convertido en un silencio... en esa transición mi incredulidad, mi ambición y mi torpeza de adulto controlaron lo que por derecho no les comprometía. Mil pensamientos y divagaciones recorrieron cada rincón de mi cabeza, en segundos luche con unos, contra otros, despeje dudas, el guión lo tenia memorizado, era mío, el papel era mío, y una vez había triunfado contra aquellos fantasmas de mi conciencia, se levanto uno con doble cara. Era el tiempo, el espacio y el futuro. Estos tres, que parecían dos, y que cabalgaban como consejeros, atropellaron mi mente y ambición; éste bajó y se sentó en lo mas profundo de mi ser... pero era ella... es ella... era...
- Es que quería contarte que...- pausa... luego un silencio... Paola me miraba con ansia, había esperado 2 años esas frases mágicas del guión, su belleza crecía segundo a segundo y ponía a prueba mi resistencia, sus labios rojos y brillantes eran apretados disimuladamente entre sus dientes, su mirada fija, mas fija que antes posaba en mi interior; eran esas manos que tocaban mi alma y solo esperaban la orden para descansar abrazados a mi ser...
Era obvio, era recordar como en las clases me miraba. Sus ojos se iban tras de mi... no puedo decir lo mismo, pues mi razón no existía en aquellos momentos, no sabré que tanto impacto había logrado ella. ¡Su voz... su cuerpo claro, sus ojos infinitos eran poesía para mí!... era recordar las veces que sin esperarlo recostaba su cabeza sobre mi hombro, eran esas llamadas inocentes por las noches, eran los premios por estar ahí... la manilla de: ... ¿mejores amigos? Nunca nos definimos como ello... era obvio... era mía. Era...
- Es que papá compro una camioneta... azul, ya la viste la trajo hoy... – ¿Quién dijo eso?, ¡quién fue!... no... no, no!!!!!
Y por primera vez, vi como Paola borraba de su rostro lo que me hacia sentir bien... algo en mí me decía que lo que había hecho estaba bien... otro tanto me apuntaba, me señalaba, me odiaba, pero los jinetes de la hipocresía, de la mentira, bajaron aun más y callaron todo lo anterior... se habían sentado en mi razón... y era obvio… la quería mucho, demasiado y si realmente la quería no podía hacer algo como esto... la quería para mi (me susurraba ambición) si lo conseguía ahora, la perdería pronto... éramos niños... nada mas... pero la quería hoy y ya... pero también la quería para mañana, para el resto de mis días. A mis 12 años amaba tanto a una persona como para casarme con ella. ¿Estaba bien que pensara así?
Cielo y las demás celestinas se enteraron del tal acontecimiento, Romeo había olvidado el guión... era el primer actor en dejar pasar tal oportunidad aunque la muerte tuviera por destino. Y aunque pensé que la había perdido para siempre, las cosas continuaron como si nada.
Los problemas en su casa y los descuidos en su estudio, le impedían cumplir nuestra cita dominical. Los días pasaban y no eran lo mismo sin ella en la clase. Todo se veía tan oscuro y gris. Las mañanas eran más frías, los otros niños eran fastidiosos, todo era aburrido, y mucho mas cuando se acerca la adolescencia.
Si de niño me creía grande, la adolescencia me dejaría viejo. Pero era verla entrar por esa puerta y constatar que la vida era bella y que ella también. Los nervios me atacaban; aún más, la impaciencia me ahogaba... seria un día de estos... algún día... ¿pero cuando? Solo fue enterarme que en su colegio tenia otros proyectos para empezar a desmoronarme. - Lo sabia, no era para mi - La vida me tendrá otra oportunidad mejor y a eso de mis... ¿18?
Que hablaba con uno… que le gustaba el otro, mi vida se iba por el desagüe...
Por un tiempo desapareció... las cosas no volvieron a ser lo de antes... pero su imagen seguía fija en mi mente. Al levantarme en las mañanas la silueta transparente de sus ojos flotaba ante mi, en una rutina constante, insistente, su pensamiento me llamaba. No había posibilidad, todo estaba en el cementerio, pero cual Jesús levanta a Lázaro, mi corazón resucita constantemente en el vaivén del momento.
- Hola Francisco ¿sabes con quien hablas...?
- No. ¿Con quién?
- Con Diana, la amiga de Paola, del colegio, ¿recuerdas el otro día que fui a la iglesia y me presento contigo?
- ¡Ah si, claro!, Diana, ¿cómo estas?
- Bien ¿y tu? ¿Que estas haciendo?
- Bien... aquí viendo una película ¿por que?
- No por nada, es que quería preguntarte una cosa...
- ¿Qué será? (glup)
- Es que me gustaría saber si a ti te gusta mi amiga... Paola... tranquilo dime si te gusta, y fresco que yo no le contaré nada de lo que me digas...
- Paola... pues… (¿para que seguir negándolo, era un hecho, Paola había trabajado por mi todo este tiempo… pero debía mantener mi hombría y no demostrar?...) no... sólo somos buenos amigos, y no mas... ¿por que… o que?
- No por nada, es que tenia curiosidad y pues nos vemos... chao.
- Chao.
A veces pienso que la vida no debió haberme mostrado las cosas a tan temprana edad... era lo mas lindo que pude haberme encontrado... o mejor, que me encontró.
Mi arrogancia, mi esperar algo mejor, eran mas fuertes de lo que pensé. Creí ver el futuro... creí ver lo que quería ver... y el futuro era muy claro... Paola y yo... simple y armónicamente complicado. Los dos.
El vacío se hizo más grande cuando escuche que tenía un “novio”. Esto fue el final... mi psiquis fue gravemente estremecida; de todas formas el destino tendría preparado otra para mi, ya vendría, ya vendrían... pero nunca vinieron... nunca vino. No llego.
Tampoco llego la invitación... ese era el día, era un acontecimiento que para ella cerraría esa velada con broche de oro. ¿Que mujer no recordaría la declaración de su amado el día en que se cumple quince? Ese era mi remedio, la absolución llegaría ese día. Pero nunca llego. Decidí pasar a la historia en un día en que quise alinear las estrellas a mi modo.
Adiós, es el fin... supe de algunos detalles de la reunión y en parte me sentí aliviado de no estar allí contra un rival cinco años mayor que yo. No era nadie. Si no le importaba a ella, descubrí que no le importaría a nadie, desde ese día.
Otro día y otro día... sumaron 16 años... ¿que tiene ella que aun me hace suspirar, que hace que todo sea bonito y lo vea desde allí? ¿Que serian mis días sin ella...? los vi, eran duros, fríos y solos, tristes y sin ganas de hacer algo, de hablar o de vivir.
Ciego, quise hacerme el ciego y no pude, la realidad estaba avasallando toda sombra, era el momento, era el tiempo, cualquier avance antes del cambio de milenio podría sortear gran cantidad de nuevos eventos.
- Una cosa Francisco, dígame la verdad, aquí de las niñas ¿cual le gusta? – Había estado esperando esa pregunta hace siglos, quería mostrar todo lo que tenia sin demostrar; que lo supiera por medio de otros, ellos serian cómplices de este momento, demostrar que se puede, que las cosas avanzan sin quererlo. Así lo esperaba, así lo había concebido.
- Pues... en realidad... Paola... si ella me gusta...
- ¡Huuuyyy!, yo si los había visto a ustedes como en su cuentico ¿no? ¿Y por que no se lo dice? - Las demás muchachas hicieron barra, apoyaron la moción, el jurado estaba de acuerdo.
- Ven Paola… venga... que le tienen que decir algo... que era... ¡dígalo Francisco! Dígalo a ver...
- Paola… es que… tú me gustas…
La moción se había levantado, las alabanzas surcaban los cielos y yo había vencido el enemigo, era más fuerte que mis temores, mi verdad salió por los ojos, e intentaban conectarse con los de ella, pero los suyos erraban el blanco.
Paola recibió el mensaje, noticia vieja, era obvio... pero... tú... tú... ahora era... tú...
Su mirada sus gestos y su animo no rindieron lo suficiente... era obvio... no quería saber de mi...
Esta vez lo pensé, lo organice, no había razón para ocultarlo, todo estaba en orden y si ella lo había olvidado, aquí estoy para recordárselo, recordar que entre los dos hay un compromiso, existe algo que no puedo ver pero que sigue vigente, ese casco impermeable que se mantiene entre los dos, nos cubre y está ahí.
- … Y Paola... no puedo aguantarlo más, siempre me haz gustado, eres la niña que siempre he querido y te pido perdón si te he hecho esperar todo este tiempo, pero... y ahora quiero que me digas si quieres que seamos...
- Lo pensaré. – presurosa desapareció ante mi y el tiempo volvió a apoderarse; pero esta vez de ella. La respuesta estaba por avanzar y deje pasar el tiempo. El tiempo es lo peor... el tiempo corría en mi prueba de conocimientos, era estar aquí o pensar y estar con ella, era mi futuro profesional o sentimental, como odiaba que la respuesta mas ansiada de mi vida se diera el mismo día de las pruebas del ICFES...
Corrí, deje todo, buscaba el equilibrio entre lo uno y lo otro. Si dice que si… ¡Si!... si dice que no… pues también... habrá otra oportunidad, debo tomarlo con calma, no se me puede acabar el mundo por una respuesta negativa...
- No.
- Esta bien
- ¿Eso es todo?
- Si.
- ¡Francisco tenia un discurso para darte!, ¡como es posible que simplemente digas que!...
- Tranquila... si no quieres lo aceptaré... seremos buenos amigos...
Aquí la amistad nunca debió aparecer, es maligna en estos casos. Paola asombrada desapareció como lo hacia en mis pensamientos. El dolor afloraba cada día, el no poder lograr mi cometido me arruinaba. El dolor era grande, la razón no. Si era para mi… hasta Paola me lo repetía: “lo que es de uno es de uno”.
Consuelo de tonto para mi era el pensar en otra oportunidad, - otra vez será, algún día… - y ese consuelo jamás me consoló, porque hasta el día de hoy no ha existido esa nueva verdad que acalle mi pasado.
Paola no regreso mas a la iglesia, consiguió otro tipo que le dijo lo que quería escuchar de mi, lo que yo le hacia sentir. El tiempo pasaba y el espacio entre los dos era mas grande... las cosas estaban claras, ya éramos grandes como para darle orden a nuestros sentimientos, pero ella seguía apareciéndose en mis mañanas y en mis tardes, en la televisión, en una historia de amor...
- Aló, buenas tardes… ¿Emperatriz?
- Si con ella
- Habla con Francisco el de la...
- ¡Ay si! ¡Pachito como estás!, que ha hecho, ¡que rico que llame por acá!
- Si señora, gracias, llamaba para saludarlos y saber de pasadita como les ha ido… como van las cosas, ¿cómo esta Paola?
- ¡Ay gracias a Dios alguien de la iglesia nos llama!..., pues mal, Paolita aquí ha tenido problemas con el novio en la casa y el papá no quiere verlos mas. Este pelado me ha dado muchos problemas ha hecho escándalos en la calle y Guillermo la echo de la casa...
- Pero por que ¿qué paso?
- Pues este muchacho dejo a Paolita embarazada
No mas, no era necesario nada mas... ¿acaso me gusta el dolor? ¿Soy adicto del autoflagelamiento? Era muy simple, había escuchado a la distancia sus reclamos, me había estado llamando por tiempo, por mucho tiempo, y mi llamada fue algo tardía, no había vuelta atrás...
- Aló ¿Paola?
- Si con ella
- Soy Francisco
- Hola como estas
- Bien... linda me entere de tu situación...
No pude hacer mas, no quería inmiscuirme en problemas de pareja y menos de un gañan como ese... pero a pesar de los golpes... ella seguía allí... intacta... en mi pensamiento...
20 años, de los cuales había pasado mis últimos 10 pensando y pensando en ella. Es posible que una persona pueda pensar tanto tiempo... algo en mi hacia de nuevo esa llamada, ella la estaba marcando desde su interior. Algo telepáticamente me hacia correr a ella. Paola nuevamente aparecía en el escenario de mi vida... solo como amigos...
- ¡Que rico verte Pachito!
- ¡Como estas de linda! – No importa cuanto tiempo haya pasado, Andrea Paola se veía más hermosa que antes, pero sin desmeritar nunca la belleza de ayer. Su cuerpo, sus ojos me volvieron a hablar. Esa conversación corporal que algún día dejamos pendiente, reanudo la charla.
- Cuéntame como van las cosas en la iglesia, cuéntame de... de… y de... - La tarde era perfecta, estaba hermosa y yo estaba recuperando aquello que un día di por perdido...
- … ¿y Jack?
- Termine con el... - Eso era un... ¿volvamos?... ¡te he pensado también!... no te puedo olvidar... - … era muy celoso y estaba dándome problemas, no confiaba en mi. Y eso no me gusta.
Era un volvamos, porque te he pensado, porque te traje con mi pensamiento, porque no te he podido olvidar... Francisco ¿que esperas?
El pequeño Daniel acababa de cumplir 2 años... a veces pensaba en lo que me paso... por que yo... hubiese podido haber sido mío... pero... el remordimiento florecía y se secaba al mismo tiempo que me miraban esos grandes soles, esos girasoles fijos y abiertos; la conciencia me acusaba y desaparecía con cada palabra que ella me hablaba esa tarde... calida.
Esa tarde caminamos juntos, y todo volvió a ser como antes... mejor, aun mejor. La magia empezó a aparecer nuevamente, todo indicaba nuevos vientos, su mirada, su cuerpo transformado, sus labios, su rostro, estaban esperando por mi... otra vez...
Pero hay un niño en medio... no es mío, no quiero hacer estragos en... me niego a esa idea...
Un año paso, sin mayor contacto, sin una llamada, sin un correo, sin novedad, y la imagen no solo siguió apareciendo en las mañanas, ahora aparecía en mis sueños, una y otra vez y productivamente fui perdiendo el miedo en ellos... - Te AMO, ¿SABES QUE TE AMO? ¡PAOLA YO TE AMO MUCHO!!! - Cerca del beso su rostro desaparecía frente a mí.
Era insoportable, era ahora o nunca, era el riesgo que he dejado avanzar por años, un poco mas y será desastroso... este ultimo año sin el menor contacto había sido un desastre, un enorme desconsuelo, soledad, mucha soledad, ningún nuevo puerto a la vista, solo la inmensidad y salinidad del mar mezclada con la insolación y soledad del desierto.
Si no ha aparecido ninguna... es ella... era... ¿es?
- ¿Aló?
- Si…
- … ¿No sabes con quien hablas? - Claro que lo sabia, era esa voz, esa particular voz - eh... me suena… me suena...
- ¡No me digas que no te acuerdas!... a ver soy una amiga del futuro…
- ¿Paola?
- ¡Si!!!!
- ¿Y ese milagrazo? -Era el milagro que había esperado, era sentir la señal del celular llegando poco a poco a mi cerebro, los últimos días la había estado esperando con gran ansia, deseaba hablar y ya estaba por dar ese paso... a veces pienso que por ser ELLA, era que me ocurría todo esto, el tartamudear, las evasivas, el sentirme turbado... era ELLA.
- Te he estado llamando a casa y no me contestas...
- Si cambie de domicilio pero aquí estoy cuéntame - apenas puedo recordar que hace una año le di mi numero telefónico de mi celular mientras ella lo anotaba en una escurridiza hoja suelta, esas hojas que fácilmente se le pierden a los amigos, primos, familiares y gente del común, pero que a ella no se le escapó.
- ¡Adivina... - solo una palabra... era eso, era el punto sin regreso que había esperado, la razón por la cual movería mi mundo y el de ella, y el de cualquiera que se quisiera oponer, este era el pretexto, no había retorno, Paola y yo tomaríamos forma seriamos... - quien se casa!
Era obvio
- Tú.
- ¡Si!!! Y llamaba para invitarte a mi boda este sábado
Solo una palabra se hubiera llevado el dolor, sólo una mentira... sólo esperaba que fuera una mentira... ahora se casa...
- ¿Con quien? - pretendientes nunca le habrían faltado
- Con Jack.
Finalmente puso orden a sus ideas, a sus 22 años ordenó su vida incluso con aquello que le seria estorbo el resto de sus días, me demostró que fue capaz, me demostró todo lo que tenia para mi y estaba por demostrármelo aún más.
Esa tarde, después de esa llamada, la extracción de mi primera cordal fue un delicioso masaje en mi interior. El dolor estaba allí de nuevo... el resto de la semana hice de tripas corazón...
Hermosa, un ángel... Si Dios hubiese querido continuar escribiendo otro libro de la Biblia en la actualidad, contaría a sus lectores que por primera vez en la historia de la humanidad había concedido un gran favor a un pobre mortal, había dado el derecho de dar un ángel en casamiento. Para mi... estaba diseñada para mi... realmente era un ángel... es...
No tuve mucho que imaginar, todo estaba hecho, las rosas, el vestido, el momento, era mi momento, me lo habían robado... me lo deje robar... el gran Federico, me lo había advertido... si había alguien que estuviese en contra de esta unión... que hable ahora... o calle para siempre... y escogí lo segundo...
Estoy casi seguro que Paola deseaba escuchar mi voz en ese momento, desarmar todo plan, arruinar ese momento tan desagradable; para eso se había creado ese pequeño momento de expectativa en las bodas, un breve lapso que podría darle un giro a la reunión, a la vida, de lo contrario seria ese otro quien le arruinaría el resto de sus días. Algo me hablaba muy claro y conciso en ese momento, aquellos jinetes habían logrado su propósito. Ahora entiendo en detalle a Leonardo en aquellas cruentas bodas de sangre...
A mis 22 creí que vería morir el sufrimiento que me ha dejado mi conciencia, al verla casarse con ese otro... por fin creí poder contener esas lagrimas que surgen de mi corazón en los días festivos, creí poder dar fin a este caso y así dar por sentado que mi locura de niño y adolescente no había sido mas que eso... estaba hermosa, y cuando nos vimos frente a frente, la conexión seguía allí, en medio de la iglesia, en medio de los flashes de las cámaras, de los abrazos de los invitados y familiares, en medio del bullicio de la calle, las emociones seguían intactas, no me dolió, no la he perdido, ella sigue siendo mía... es el mismo ruido de la calle que produjo el silencio necesario para encontrarme nuevamente en sus ojos profundos y con una mirada decirme: - ves… lo ves Francisco... me viste...
Lo he visto todo, y con esto esperaba matar toda esperanza de reencuentro, toda posibilidad futura... estaba hermosa, más hermosa que nunca, vestida para mí y presentada para otro. Otro que no ha hecho mas que darle problemas... un tipo que no la ama, lo supe por su extraño comportamiento durante la boda... no la quería, no la quiere...
Tan solo han transcurrido unos cuantos meses y su recuerdo ha sido más firme que nunca... ha tomado posesión en mis recuerdos, ha juntado esfuerzos por reclamar territorios escondidos de mi cerebro. Y desde aquella boda no la he vuelto a ver, no he vuelto a hablar, no se como este, sólo sé que me está llamando a lo lejos, sólo sé que también me recuerda, solo sé que nunca me olvidara.
Eres la razón por la cual escribo, y detallo todo aquello que te ame y te sigo amando. Eres la razón, desde aquí, desde estas líneas te escribo, en mi lugar secreto, en el que tú eres la única invitada, en el que eres la que tienes el acceso a mis mas… eres Ella, el ser celestial que…
Eres mi primer amor... tal vez el único, te presentaste el día menos imaginado y siempre estuviste allí, para mi; a veces son deseos de cosas imposibles, me demostraste a mi y solamente a mi que nunca tuve que luchar por el amor... el siempre estuvo allí... desde 1994 no he dejado de pensarte un momento... pero en este momento sólo...
yo solo... puedo...
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.
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